sara

Sara no entendía el “por qué” de todo aquello…

Quizá ya nada más importaba, solo el por qué… solo eso quería saber… Se hubiera conformado con una buena explicación. Solo entender… Sara no era rebelde. Siempre aceptaba las cosas, tan solo pedía eso… una explicación…

Sara necesitaba respuestas…. Sin ellas, su mente no descansaba, siempre preguntando “Por qué? por qué?… Cómo llegué aquí sin darme cuenta de nada?…” Ya no contaba con soluciones, ya no había esperanza de soluciones… solo dolor e indecisión… Un dolor inexistente a ojos de los demás… dolor interno, dolor callado… sufrido, sin contar…

Tampoco sabía bien si encontrar explicación le serviría… Las rutas de sus pensamientos se entremezclaban… Sara necesitaba dejar de pensar…

Tan solo una palabra amable…, una muestra de cariño… con que poco se conformaba. Sara no necesitaba más… Pero hacía tiempo que Sara solo lo imaginaba. Imaginaba cómo podría ser si hubiera…

Al concluir la “fase meditación” siempre se decía…”Así es la vida…supongo… Quizá algún día todo cambie”… pero empezaba a pensar que se estaba ya haciendo demasiado tarde para que eso ocurriera…. Sara era de las que creía que había solución para todo… que siempre detrás de la oscuridad, llegaría a divisar esa luz que dicen brilla tras toda tormenta… Siempre creyó firmemente en eso… en eso y en muchas otras cosas… pero eso era antes… Ahora, ahora,… Sara ya no creía absolutamente en nada… ni siquiera en ella…

Sara miraba a su alrededor, mientras sola en la casa terminaba de preparar la comida… Puso el tomate en la paella… y mientras se calentaba, fue a recoger la ropa… La llevo a la habitación y volvió… Con la cuchara de madera daba vueltas a la salsa casera.. Tenia buena pinta… Sara pensó que hacia tiempo que no preparaba aquellas sabrosas y elaboradas comidas de antes…

Ahora todo era distinto… faltaba la ilusión,las ganas… pero esta vez, pensaba, esa era una buena salsa, como las de antes,…tenia de todo, no era un apaño de la cansada Sara de ahora… A veces aun le surgía ese atisbo de movimiento de antaño, esa energía dormida, casi apagada, que inconscientemente luchaba por permanecer… y que solo en contadas ocasiones revivía… Por un instante se sintió animada, y orgullosa de sentir volver a ser la que era… Le ocurría a veces, resurgía por unos instantes de sus tristes cenizas apagadas… chispitas de colores… pero duraban poco, y el animo volvía a caer de golpe… y es que la realidad no daba mucha tregua…

A pesar de ello, Sara seguía intentandolo… Siempre intentaba levantarse cuando caía… casi sin fuerzas ya. Y aunque cada nuevo rodillazo, mermaba las ganas, e impulsaba a quedarse solo sentada, Sara, a veces, y solo a veces, se rebelaba… y luchaba por salir de ese maldito y oscuro nivel cero…

No siempre se gana en las luchas… dura es la guerra contra la nada…

Sin levantar los ojos de aquella salsa perfecta, a la que no faltaba de nada, en unos segundos que parecieron eternos, de repente y sin saber como, quizá porque no salió el sol ese día, quizá por el maldito silencio que la acompañaba en casa,…en su alma, quizá por algún pequeño punto matutino que sirvió de cruel gatillo, acudieron uno, otro, otro… otro… juntandose en su cabeza como se juntan las gotitas de mercurio, para formar una sola, grande,.. pensamientos de derrota… A quien quería engañar?… El ánimo bajó hasta el piso de repente, y sin dejar de remover… las lagrimas acudieron a sus ojos…

Sara triste… de nuevo…

Podía sentir la tristeza como nunca antes lo había hecho… era profunda, perpetua y eterna, agarrada como lapa a sus cuerdas… tristeza en esencia… perfume cruel que la acompañaba…

Sara no quería llorar, no le gustaba… pero últimamente se había convertido en toda una experta… y las lagrimas inundaron sus ojos,sus mejillas… y sin moverse del sitio, sintió como su cuerpo, su interior, se desplomaba…

Sara era capaz de cambiar en un solo instante… pasar del bien al triste y del triste al bien en un segundo. Se sentía como una complicada montaña rusa… siempre hacia abajo, hacia arriba, hacia abajo, y hacia arriba, sin parar, ondeando y a velocidad… lento o en caída libre… Llegaba a perder la verdadera noción de dónde se encontraba… de quien y de cómo era… Otras veces, tan segura, fuerte, punto de apoyo…

Sara en ocasiones se sorprendía a si misma… se preguntaba como podía sentirse mal y sonreír, por ejemplo, si le contaban un buen chiste, en el mismo instante… y es que Sara necesitaba eso… sonrisas, cariño…necesitaba que la quisieran, ademas de querer… Sara necesitaba ser feliz…

Pero ahora, a Sara, le cambió el semblante…

Pensó en aquel hijo, que había crecido, aquel lindo niño, ángel rubio platino, que pasó del “mami querida” a una indiferencia total, un cariño inexistente, y unos aparentes deseos de venganza adolescente, que Sara no entendía… Contestaciones bruscas, falta de familiaridad, desapego, dias malos…. todo esto la hundía…

Pensó en su marido, que murió hacia años… pensó en Dios, “sin comentarios”, se dijo,… en el resto de su familia, desunida… en esa maldita enfermedad que a veces la acosaba, en la soledad, en los años que pasaban volando, las arrugas que empezaban a asomar… en la mala suerte de siempre, …en que todo se juntaba… y en que todo se acababa… tantas y tantas cosas, pequeñas y grandes. Todas sumando… Y ahora eso, para colmo eso….

Sara sabía que quizá, en el mundo, habían problemas mas graves, pero los suyos , del tamaño que fueran, la hundían… y al fin y al cabo, tampoco molestaba a nadie… Sara vivía en el silencio… todo lo guardaba, muy adentro, bajo llave… Las veces que intento compartir algo, no la comprendieron,y percibía miradas veloces y de juicio, que rápidamente cambiaban el tema… y es que, “eso”, no era tan importante, ¿de qué se quejaba?… y siempre terminaba siendo ella la que escuchaba… porque los problemas de los demás, sí eran importantes… al menos, los demás, eso decían… Así que ahora, con los otros, solo sonreía… sonreía y escuchaba…nada de confiar nada….Y ninguno sospechaba., pero Sara lloraba.. Tragarse las cosas duele…carcome…confunde… y al final, derrota y hunde…

Sara pensó en las veces que lloraba últimamente, y pensó en lo rápido que había ocurrido todo y en lo rápido que pasa el tiempo… Sara pensó en que no había salida, ni solución, en que la marcha atrás no existe, y en los tiempos perdidos… en lo desgraciada que se sentía… amarga experiencia…

Movió la pasta… la música sonaba a su espalda, suave.. una música demasiado triste… A veces la hacia llorar…pero era lo único que le quedaba… así apaciguaba su alma… El mundo parecía haber dado la espalda de repente a Sara… pero, por qué?… Aunque a veces se planteaba si no habría sido realmente siempre así… Dicen que todos nacemos para algo… con una finalidad, con una especie de misión… Sara no encontraba el sentido de su vida… cual era su misión?… solo sufrir? Cuando no por una cosa, por otra… siempre lo mismo… Pocos habían sido los momentos felices…pocos y efímeros…. Como podía ser que veinte años pasaran tan pronto…? Sara se había parado allí… De repente, su mente giro hacia un sector, en el que se preguntaba…”Que hiciste en todo este tiempo? Nada??!! ” “Que fea palabra”, pensaba Sara… Que dura pregunta sin respuesta…..Y a Sara le pareció increíble, tanto tanto como un cuento de hadas… A veces soñaba que soñaba y que de repente la despertaban…

Sara secó sus lagrimas… la comida ya estaba hecha… En medio de esos pensamientos que enturbiaban su día… en su pequeño caos… se sintió satisfecha por un segundo… La comida tenia buena pinta… y lo había hecho ella… Aquel sofá, aquella cama, la tragaban… La depresión es dura, termina con todo… con los ánimos, y con las ganas… La mayor tontería para otros, como hacer un plato de pasta, se convierte en un castillo insalvable, que se sustituye por “cualquier cosa” o por nada… Pero hoy no, hacia unos días que lo intentaba… el movimiento… En su fondo, Sara aun luchaba… a su modo, mas o menos ligero, pero luchaba…

Cualquier pequeña victoria podía representar un principio…

Preparó los platos, puso la mesa… Con cariño arregló las flores… a Sara le gustaban las flores, las miraba, las olía…le gustaba recrear su mirada, por un rato, en ellas… sin decir nada, solo dejando que sus ojos recorrieran sin prisa aquella belleza inmóvil que parecía reportarle un bien momentáneo… Pequeñas pero importantes cosas…

Volvió a la cocina… Miro a la derecha…. y pensó que tenia que poner otra lavadora… se paró al lado de la ventana… y miró la calle… Se fijó en que las hojas de los arboles se movían… estaba empezando a nublarse aun mas…

Sara miró al cielo, le gustaba observar como cambiaban de forma… y de repente se preguntó qué se sentiría siendo una nube…? y una mueca extraña se formo en su cara… A veces sentía la necesidad de escapar… de correr hacia algún sitio, de volar como una nube y dejar todo atrás… sentirse libre, sin lastre, solo ella, y poder ser lo que creía que era… lo que sentía que era…

Sara bajó los ojos… no, no era una nube… lástima…

Metió la ropa en la lavadora, detergente, suavizante, la toallita pa los colores… todo en orden… cerró la puerta… se paró un momento… y sin darse cuenta… se dejó caer poco a poco… y acabó sentada en el suelo…con la espalda apoyada en la alacena de madera blanca… Se quedó ahí, así, sentada… Sara se sentía cansada, mas cansada que otros días, derrotada…. Y ahora estaba ahí, sentada en el suelo, mirando ese circulo negro donde la ropa giraba… Y mientras daba vueltas, y mas vueltas, Sara pensaba que su vida era igual a eso… solo vueltas y mas vueltas, siempre buscando el camino, pero sin llegar a ningún lado… a nada…

Sus ojos se perdieron de nuevo en el infinito mirando de frente aquel trasto blanco y ruidoso… Y el tiempo pareció detenerse… no avanzaba, todo parado, menos la lavadora y el pensamiento de Sara…

Sara estaba cansada… mirada vacía, ni ganas de llorar quedaban… Sara se sentía sola, muy sola… diferente, en un mundo loco, donde nadie importaba a nadie… al menos, hoy, eso pensaba…

Siempre intentó que todo marchara bien, y resolvió tantas cosas… y ahora, sin saber ni como, todo daba vueltas y mas vueltas… todo torcido…era incapaz de arreglarse a si misma…

Sara se sentía culpable… a veces pensaba que quizá podría haber hecho más… que no se esforzó suficiente… y eso la quemaba por dentro… Sara se preguntaba por qué la vida era tan dura y complicada… solo quería conocer el por qué… pero no…

Quería levantarse… pero sentía que no podía… así que no lo hizo, ese círculo extraño la atraía y la mantenia quieta, era como tenerlo girando dentro de la cabeza… la ropa sus problemas… Sara no se encontraba bien… demasiada carga… demasiado poco cariño en una vida tan larga… A veces se preguntaba si no seria mejor acabar con todo… y sus ojos se volvieron agua… solo quería dejar de sufrir… con eso se conformaba… pero Sara sabia que eso ya no era ni iba a ser posible… los errores se pagan… y algunas personas los cobran muy caros… Ironías de la vida… Sara nunca cobraba…

A Sara le gustaba pensar que siempre hay solución, que siempre hay una luz, pero ahora ya no creía en nada… y la esperanza, uff, hacia tiempo que se acababa… Sara sabia que quizá se engañaba, pero aun así, a veces, seguía pensandolo, lo necesitaba…

Sara no soportaba la venganza, ni la crueldad, ni la injusticia, ni el odio innecesario, Sara no soportaba ver sufrir a los demás… pero a los demás parecía no importarle ver sufrir a Sara… y ella callaba… solo callaba…

Sara se sentía culpable… pero yo se que no lo era.

El cielo se tornó gris, amenazaba tormenta… la oscuridad se apoderó de la triste cocina… Sara miró la lavadora y pensó…”nadie más en el mundo debe de estar sentado así…” A veces se sentía como un bicho raro… Se levantó… sin ganas. Se volvió a recoger el pelo, y repasó sus ojos… Se sacudió la ropa. Sara decidió seguir, a pesar de que últimamente nada iba bien… Tenía la impresión de que toda su vida había sido igual… y ahora encima aun se le complicaba… “¿A todo el mundo le ocurriría igual..?”… pensaba…

Ya no le quedaban fuerzas… siempre luchando, pero ahora ya no había ganas, sentía que el mundo se le venia encima… y ya no le daba la gana… Decidió dar paso al destino… Sus ojos estaban ya cansados de tanto llorar… y antes, sentada frente a la lavadora, decidió, como tantas otras veces,que iba a seguir, pero que no iba a pensar mas… solo un pie delante de otro… y andar… solo andar…

Aunque ella sabia que no podría cumplirlo… en el fondo era una luchadora… y por mucho que hablara… siempre luchaba… Sara luchaba por sobrevivir… siempre lo hizo… así se sentía… Nadie lo sabia.

Nunca se sabe… quizá algún día ganara…

Sara pensaba que le gustaría volver atrás… tomar otros caminos, enmendar errores, aprovechar mejor los tiempos… y se sentía impotente, porque un día de repente, se dio cuenta de que la vida pasa…que no se detiene… que no es eterna… y, ya se,… todo tiene solución, pero… Sara no la veía…

Sara sabía que no era feliz… aunque a su manera, en ocasiones, era feliz…

Si, Sara decidió que seguiría…

Puso los platos… y dibujo una pequeña sonrisa… esa comida era la favorita de su hijo… estaba al llegar… pensó que le gustaría…

Sara se sentó a esperar…. y el mundo… como si nada,… impasible,… siguió girando…


“Sitting on the bed next to the window
It makes you wonder, will this ever change
The silence is a crime and you’re in trouble
The words are sometimes hard to rearrange…

And you just wanna make a difference
So you don’t want this, you don’t want this anymore…”


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